¿Qué pasa cuando ya no queda nada ni nadie que te importe? Esa es la pregunta que me hago en este momento. Y viendo un poco más allá, ¿Qué pasa cuando se pierde el deseo de vivir?
Curiosamente cuando alguien me pregunta cosas personales, son esas las preguntas más difíciles de responder para mí porque siento que ya no tengo identidad, ya no sé quién soy ni qué quiero. Simplemente ya no tengo sueños por miedo a que no se cumplan. Nunca me he imaginado cómo seré cuando llegue a viejo porque de hecho sé qué no llegaré.
Hoy recibí la noticia de no quedar electo en un cargo al que estaba aplicando en Canadá y lo interesante de esto fue que no me importó. No me refiero a que me hubiera dado igual sino que no sentí nada. Estoy tan acostumbrado a que eso pase que lo único que pasa por mi cabeza es “Bueno Germán, una vez más” y no siento nada.
Es por eso que me da miedo dejar que algo o alguien me importe ya que nunca pasa lo que espero. No puedo estar completamente feliz porque tengo miedo de que me quiten esa felicidad así que es mejor no sentir nada. Me he convertido en una persona triste que a pesar de siempre sonreír y demostrar mucha fuerza y alegría, por dentro nada de eso es real.
Es raro que existen ciertas cosas que obtengo con facilidad pero las que uno pensaría que obtengo muy fácil no lo son. Cosas simples que debería obtener naturalmente, no las consigo y son esas las que más quiero. Apenas veo una oportunidad lo primero que me digo es “no se ilusione” y cuando tengo a alguien que me gusta me prohíbo sentir cualquier cosa por miedo a terminal mal (como la mayoría de veces). Me siento como el Grinch porque de tantas cosas que me han pasado tengo el corazón chiquitico y arrugado a punto de desaparecer. Me hace falta tener a alguien y algo que lo haga crecer, a quién abrazar y poder sentir muchas cosas.
Por todo esto es que Cris tiene razón al decirme que me chuparon la fé. Ya no creo ni siento nada. No quiero tomar más oportunidades que sé que no van a resultar, no quiero sentir cualquier cosa que después se convierta en un sufrimiento aún mayor.
Nunca he sido suficiente. No he sido suficiente para ser lo que la gente espera de mí. No he sido suficiente para poder hacer lo que quiero. No he sido suficiente para sentirme importante para algo o alguien. Y si esto es así… para qué quiero seguir viviendo?
Sé que a las únicas personas a las que obvio les importaría si me fuera sería a mis papás y tristemente, son una de las razones más importantes para quererme ir. Sé que en mi vida no voy a lograr lo que ellos esperan de mí y encima, por el hecho de ser gay sé que soy una decepción para ellos. Por eso nunca se lo he confesado a mis papás, porque sé que en ese momento la decepción habrá sido completa y ese día será el día en que ninguna ilusión me quedará adentro así que mi muerte llegará.
Por eso este post es mi despedida del mundo. No digo que me vaya a quitar la vida apenas lo ponga ya que simplemente es un desahogo. Sólo quiero sacar todo lo que no le puedo decir a nadie y a pesar de que nadie sabe de la existencia de este blog, es posible que alguien lo lea por error y simplemente entienda un poco de mí, de lo que siento y tal vez… el por qué perdí el deseo de vivir… el por qué morí.